lunes, 19 de diciembre de 2022

¿Calificar o evaluar?

 La clase de hoy ha tratado sobre la manera de calificar o de evaluar, la forma de hacerlo y de cual era lo más conveniente. 

Mi idea sobre el tema era la de calificar, ya que durante toda mi vida, como estudiante, es a lo que me he tenido que enfrentar. Es verdad que el término de calificar va íntimamente unido a la idea de clasificar, y que la palabra clasificación implica separar, seleccionar e incluso excluir. Separar entre discentes más listos y menos listos o los que valen y los que no valen. Seleccionar a los mejores y excluir a los peores, o a los no válidos, según el sistema. Se suele preguntar ¿cuánto has sacado?, cuando uno recibe el resultado de un examen. No sé si te habías parado a pensarlo, al escribirlo me ha venido a la mente la imagen de una tragaperras, en la que uno echa dinero y saca o no un premio. Y es que lo que importa cuando uno recibe una nota de un examen es el resultado. Parece que todo se reduce a una suma matemática y por el camino hemos perdido todo el esfuerzo que supone la obtención de esa calificación. Otra de las características de la evaluación es que los resultados obtenidos, normalmente, son definitivos y permanentes, no suele haber opción de mover esa nota y si el sistema es de una media de los resultados obtenidos en exámenes puntuales, no contará la mejora que haya podido experimentar el discente. Este sistema de calificaciones no da opción al diálogo o a la retroalimentación, ya que la nota es la nota y el discente tampoco se pregunta el por qué de la misma, simplemente la acepta. ¿Es todo esto correcto?¿realmente es el sentido que queremos darle a este tipo de valoración?.

El objetivo de evaluar o valorar cualquier cosa debe tener un objetivo. En este sentido el sistema de calificaciones pierde su sentido, ya que lo único que nos muestra es que un discente en un día en concreto, a una hora determinada mostraba un nivel de conocimiento. No tiene en cuenta ningún factor que pueda influir en este resultado. También es subjetiva la corrección que se produce por parte del docente, ya que somos seres humanos y nuestro estado de ánimo es cambiante, con lo que seguramente si corregimos un examen a diferentes horas del día, o en diferentes días, seguramente nos daríamos cuenta que las notas que asignamos son diferentes.



 

Ante esto cabe plantearse el cambio de sistema de calificaciones por el de evaluación.

En la evaluación se intenta que el proceso esté permanente ligado al aprendizaje y se vaya valorando lo que el discente va asimilando del aprendizaje. Las estrategias para realizarlo son variadas, no se resume a un examen o prueba. Nos permitirá recoger evidencias para poder analizar, emitir un juicio sobre ellas y tomar decisiones. Este sistema permite, tanto al docente como al discente, mejorar cuestiones relativas al proceso de aprendizaje, la identificación de fortalezas y avances, así como las dificultades. Intenta favorecer la reflexión, diálogo e interacción entre docente y discente. Así mismo promueve el involucramiento activo de los discentes en el proceso formativo.

Ante todo lo expuesto anteriormente sobre el sistema de evaluación, seguramente pensarás en qué estamos pensando par no adoptar a ciegas el mismo. Si nos fijamos en el sistema educativo, aunque queramos eliminar este método de calificaciones nos topamos que al superar el bachillerato el acceso a la universidad es a través de las calificaciones que el discente haya obtenido, sumado al resultado numérico que haya obtenido en la prueba de acceso a la universidad. Una vez que el discente se encuentra cursando la universidad esto sigue repitiéndose y los resultados de las pruebas, de las distintas asignaturas, sigue siendo de una forma numérica. La posibilidad de que sea concedida una beca es a través de los resultados académicos. Una vez que se ha terminado la universidad, si el discente se presenta a unas oposiciones, éstas se otorgan en función de una prueba con un resultado numérico y la baremación de méritos también es de esta manera. Partiendo de la base de que el sistema educativo está creado por la sociedad, cuya función es formar individuos aptos para su incorporación en la misma, me surgen dudas sobre si es conveniente o no cambiar el sistema de calificación por el de evaluación. 



1 comentario:

  1. Hola Rubén. Muy buen trabajo. Como es habitual.
    Creo que te has centrado en lo más esencial de la semana y me gusta que aún te queden preguntas en el aire, porque significa que seguirás "rumiando" el tema, investigando, analizando y conectando con otros aprendizajes.
    Por si te sirve de algo, te planteo lo siguiente: ¿necesariamente hay que cambiar la evaluación por la calificación? ¿Son totalmente incompatibles? ¿Debe ser "café para todos"? Es decir, ¿ha de seguirse el mismo sistema en etapas educativas profesionalizantes y en etapas básicas? ¿La calificación solo puede ser numérica?

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